15.1.08

Hoy lo supe.


La sinceridad es lo primordial para afrontar cualquier situación. Por eso es que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Sí, lo sé. Es catastrófico confirmar una sospecha.
Ahondando un poco más en la verdad, es menester decir que cuento con unas cuantas noches aguadas en mi haber. Lágrimas, películas, helado, chocolate generador de endorfinas. Y los causantes son de lo más variado.
Resulta inverosímil pensar que puede existir un mañana mejor cuando la aparente felicidad conseguida se desmorona incorruptiblemente. Pero incluso al decirlo uno se siente mejor. Quizá se albergan las esperanzas de que nada puede ser peor, ¿o sí?
Personalmente recurro al pasado para mitigar el presente.

No hay comentarios: