31.1.08


En tan sólo dos horas sabré si mis esfuerzos
fueron fructíferos...

30.1.08


Dejemos al albur la importancia de los sucesos venideros.
Todo se reduce a este simple lanzamiento de dados. Si es uno, es preciso resarcir todo el mal ocasionado; si es seis, se debe indultar a toda persona ultrajante.
Nunca es dos, tres, cuatro o cinco, sino uno o seis.
Quien primero haga aparición, trazará la directriz de mis actos.
Dejo al azar mi condición de ser humano. ¿Soy el pecador o el agraviado? ¿Soy el mártir o el verdugo?
Y si es uno, que así sea, sé pedir perdón.
Y si es seis, también puedo perdonar.

27.1.08


"Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados."

26.1.08


Vasos vacíos, animales enjaulados. Detrás de las barras observan huraños el comportamiento adiestrado del vasto prado que los rodea. Regodeados, se sienten superiores, miran a su antojo y no disimulan. ¡Esos malditos buitres de Alcatraz! Que se muerdan las lenguas y desgasten sus zarpas.
Sincronizados, todos caminan a su alrededor, pero nadie los toca. Pertenecen a la traílla pero proceden distinto y permanecen indiferentes ante el instinto. Si algo se les apetece, lo consiguen sin una sola gota de sudor. Nada lamentan, de nada se arrepienten.
En exclusivas ocasiones se los ve jubilosos y atentan a obsequiar algo de lo suyo. Pero, ¡cuidado mente ingenua! Siempre se debe retribuirlos y el precio a pagar es oneroso.

¡Que mueran, que mueran esos especímenes en putrefacción!

24.1.08


¿Qué es lo que producen mis labios?, me preguntas.
Un idílico oasis de placer.
¿Qué es lo que origina mi tacto?, me susurras.
Un premeditado arrebato de locura.

¿Qué es lo que de ti dinama?
¿Qué es lo que me maravilla?

Tus palabras son una perenne melodía de caja musical.
¿Cómo es posible que cuestiones qué es lo que me persuade a ser un instrumento en tus manos?


Tu simple roce me sobresalta,
tu esencia me inhibe,
tu mirada me recluye,
todo de ti me vulnera.

Sabés que por las noches dejo la puerta algo abierta
para que entre un halo de luz.

21.1.08


¡Qué difícil es evadir a la hipocresía cuando tanto acecha al resguardo de un corazón frío y una mente corroída por el paso de los años y la pérdida de la pueril ingenuidad! Todos terminamos precipitándonos hacia la red global de la simulación, sobre el dintel de esa puerta cuelga un cartel de bienvenida. Conjeturo que todo se facilita si se recurre a un antifaz, que no devele quienes realmente somos pero aparentamos, lo que pensamos y callamos, lo que hacemos y ocultamos. De todos modos, lo celado reluce a la luz, si es que hay alguien realmente dispuesto a la conquista. Así como los deseos de cumpleaños y las plegarias al gran Hacedor se conceden, la verdad que reside detrás de la última puerta de un pasillo oscuro en el intrincado laberinto del ser, mana a borbotones como agua cristalina de manantial.

Move on by Jet

Well I've been thinking 'bout the future.
But I'm too young to pretend.
It's such a waste to always look behind you.
Should be lookin' straight ahead.
Yeah, I'm gonna have to move on.
Before we meet again.

10.34: Flinders Street Station.
I'm lookin' down the tracks.
Uniformed man askin' am I paid up.
Why would I wanna be that?
Yeah I'm gonna have to move on.
Before we meet again.
Yeah it's hard.
If you have had only seen.
Take control.
And don't be afraid of me.
Yeah it's hard.
If you'd have only seen.

'Cause every once in a while.
You think about if you're gonna get yourself together.
You should be happy just to be alive.
And just because you just don't feel like comin' home.
Don't mean that you'll never arrive.

Yeah I'm gonna have to move on.
Before we meet again.
Yeah it's hard.
If you have had only seen.
Take control.
And don't be afraid of me.
Yeah, it's hard.
If you'd have only seen.


If you'd have only seen.


Detrás del espejo no hay penumbras ni artimañas, sólo un artífice, dueño del espectáculo. De complexión ordinaria hay algo que cautiva. No son sus ojos, a veces fríos, a veces cálidos, sino atribulados o lacónicos. No son sus manos, colosales cual Panteón. No son sus dedos, ágiles y afables. No es su piel, lactescente cual arena tropical, tersa como el satén. No son sus labios, estrafalarios pero exquisitos y engatusantes, de difícil acceso. No son sus piernas, desprovistas de vello, recias por si acaso. No son sus pies, perfectos cual brisa en verano. Connota algo etéreo. Lo que seduce y aprisiona es lo sugestivo de su mirada, a veces fría, a veces cálida, por siempre infausta. Es su sonrisa risueña, su risa socarronera. Es su voz, penetrante cual navaja, adusta y huraña. Es la melodía que prestidigitan sus manos, que dan reposo perpetuo al extenuado. Son sus pasos erráticos. Es su mente florecida, sus pensamientos sazonados, su genio que no embelece, sino que tiraniza e incita al desagravio infundado. Es inconcebible e indescifrable cómo es que él lo logra; cómo de mariposa transmuta a oruga y sigue siendo mariposa, cómo grazna como cuervo y sosiega a cualquier fiera, cómo siendo tosco y ermitaño estira su mano y la audiencia se estremece. La algarabía que su aparición suscita sólo encuentra explicación si se infiere en que él nació de las moléculas de la Luna y el Sol en colisión.

19.1.08

¿Es tan intenso el odio que sentís?
¿Arrugás la nariz y fruncís el seño cuando me acerco?
¿Distendís el rostro cuando me alejo?
¿Fantaseás con deshacerte de mí?
¿Deseás borrar cada memoria en la que esté?
¿Cómo es posible que el gran Señor le tema a su siervo? Es la única explicación coherente; se suele recurrir a la ignorancia o incluso (los más valientes y determinados) a sobrellevar una fructífera convivencia, pero ¿al odio? Es la primera vez que lo escucho y desafortunadamente soy tu coprotagonista en este guión descabellado.
Pensar que fui víctima de mi propia inmolación.
Sentir que la pérdida de mi humanidad se justificaba si estaba en juego tu proximidad.
Creer que ya nada valía la pena si no contaba con tu abrazo eterno, con tu amor, dulce pero letal veneno, arma de doble filo, ojo entrenado en busca de una presa.
Miedo.
Temor.
Asfixia.
Si usara la razón y recuperara la cordura, tal vez hallaría una forma de escaparle al gran desvarío antitético personal.
Tírenme una cuerda para descender la montaña. Denme un ovillo que me ayude a encontrarle una salida a este confuso laberinto de desamor.
¡Qué tormento es estar de ti tan distante!
Eterna desazón de una joven cegada por el odioso Cupido.
Sin rodeos, a pesar del tic tac del reloj, de la transfiguración de la luna y la metamorfosis de la mariposa, del cambio de hojas, de la muda de piel, del viraje espiritual y los disfraces del porvenir, esta joven seguirá obcecada y derruida por los sucesivos hechos que, conectados por los piolines etéreos del gran marionetista, abocaron en nuestro encuentro y acarrearon la vigilia de una y mil noches.

18.1.08

Sólo para ti.


Si no te importa el desorden ni las ratas bajo la cama, si no te ofende el olor a humedad y haces oídos sordos a los ruidos extraños, y si no sos de sueño liviano, entonces te invito a mi morada, donde las cobras danzan al son de un cascabel.


Con cada sílaba de canción y cada ápice de locura, cucharada de cocina, destello de emoción, remoción de tu fragancia y alusión simultánea, se acrecienta en mi pecho el latir amargo de saberte perdido y añorado hasta que de mi cuerpo sólo se hallen gusanos y de mi luz, que alguna vez brilló en la búsqueda de tus ojos, reste un vago refulgor ajeno.

15.1.08


¿Y si juego al engaño eterno de esperar que todo sea mejor después de unas horas de sueño?



Dame algo, algo a lo que aferrarme. Un verso o una estrofa de canción. Una línea de poesía. Un Do Mi Sol. Un tronco a la deriva o una gota de lluvia en las planicies de un desierto. Una ráfaga de viento en el asfixiante verano. Una crispante llama azul esperando a ser consumida en un invierno aletargado. Dame aire para gritar a todo pulmón que nada anda bien. Aire para un grito que resquebraje las cumbres y haga eco en algún corazón. Aire que sofoque, aire que embravezca un océano y desate tempestades sobre tu costa de faina. Dale sentido a mi existir, una pregunta y una respuesta. Dame sosiego y amnistía. Una oportunidad para entregarlo todo y aprender a vivir. Una ocasión para llorar. Un tiempo para olvidar. Una vida para amar y reír. Dame lo que tanto necesito. Dame lo que busco en los cielos y lo que callo a la medianoche. Eso con lo que me identifico en los libros, lo que crea morriñas y utopías. Dame lo que alimenta mis sueños y amarga mi sustantividad. Lo que encandila tantos ojos y apaga tanto vigor. Otorgame eso por lo que lloro, ruego, tiemblo, ansío, pienso, existo. Concedeme una señal a la premura, que indique que está por llegar.


Me parece que aún su voz resuena,
como murmullo de agua cristalina;
como el blando rumor de la marina
onda que va a morir sobre la arena.

Fugaz la vibración de tanta pena,
cruzaba entonces por su faz divina
como suele cruzar la golondrina
el azul de una atmósfera serena.

Hoy lo supe.


La sinceridad es lo primordial para afrontar cualquier situación. Por eso es que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Sí, lo sé. Es catastrófico confirmar una sospecha.
Ahondando un poco más en la verdad, es menester decir que cuento con unas cuantas noches aguadas en mi haber. Lágrimas, películas, helado, chocolate generador de endorfinas. Y los causantes son de lo más variado.
Resulta inverosímil pensar que puede existir un mañana mejor cuando la aparente felicidad conseguida se desmorona incorruptiblemente. Pero incluso al decirlo uno se siente mejor. Quizá se albergan las esperanzas de que nada puede ser peor, ¿o sí?
Personalmente recurro al pasado para mitigar el presente.