30.1.08


Dejemos al albur la importancia de los sucesos venideros.
Todo se reduce a este simple lanzamiento de dados. Si es uno, es preciso resarcir todo el mal ocasionado; si es seis, se debe indultar a toda persona ultrajante.
Nunca es dos, tres, cuatro o cinco, sino uno o seis.
Quien primero haga aparición, trazará la directriz de mis actos.
Dejo al azar mi condición de ser humano. ¿Soy el pecador o el agraviado? ¿Soy el mártir o el verdugo?
Y si es uno, que así sea, sé pedir perdón.
Y si es seis, también puedo perdonar.

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