Con cada sílaba de canción y cada ápice de locura, cucharada de cocina, destello de emoción, remoción de tu fragancia y alusión simultánea, se acrecienta en mi pecho el latir amargo de saberte perdido y añorado hasta que de mi cuerpo sólo se hallen gusanos y de mi luz, que alguna vez brilló en la búsqueda de tus ojos, reste un vago refulgor ajeno.
18.1.08
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





No hay comentarios:
Publicar un comentario