25.4.08

Él sabe cómo trabajar el jardín. Lo hace de día y también de noche, cuando los temores le desvelan.


Comenzó siendo un quehacer, ahora es una necesidad que lo asedia. Lo aprisiona.

Hora tras hora se lo ve asoleándose. La luz refleja en cada célula fotosintética lo que él ha tramado en los días de lluvia.

Porque cuando llueve, él reposa y deja reposar y en su sueño prosigue entramando todo detalle de su creación.

3 comentarios:

Rodia dijo...

siiii vino tinto & coiffeur

"cambalache" dijo...

Gracias por tus escritos (dignos de agradecer), por tus fantasias
por tus silencios sonoros, por tus sinfónicos monólogos
por apostar por el sí -y por el no cuando toca- por recorrer las nubes, las hojas, los hilos de lo sutíl por tu rareza en la que nos reconocemos tantos, por tus años jovenes y los colores de tu infancia
por hablarme sin querer de tus amantes: los pájaros, las luciérnagas, las mariposas, incluso esos entrañables ácaros que comparten tu sueño
...
Perdon si me sobrepase, una palabra me saco otra y sin querer confese en forma subliminal que necesito recuperar ese espacio donde al fin reposar el vértigo de la vida, esta vida que sigue pasando y que yo quiero que siga atravesándome. Lo consigo cuando amo. Lo consigo cuando te leo.

Hattori Hanzo dijo...

woooow!

cada vez hay mas poetas sueltos, gracias a Dios me dedique a las exactas!

que andes de diez!

=D